[Análisis] Yakuza
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Bajo el productor Toshihiro Nagoshi, Yakuza (Ryu ga Gotoku en Japón, que literalmente significa "Como el Dragón") podría considerarse la serie más ambiciosa actualmente de la compañía Sega, y cierto heredero del espíritu Shenmue, pero con conceptos de juego substancialmente diferentes.
En Yakuza, la historia que pretende mostrar el videojuego, es la violenta vida que trasncurren en el sí de estas "famílias" bajo las calles de Tokyo, concretamente un barrio de nombre ficticio , Kamurocho, que visualmente representa lo más cercano a los barrios nocturnos y comercios de la ciudad real. En él, manejaremos el papel de Kazuma Kiryu, apodado como el Dragón de Dojima, una de las famílias más poderosas dentro del Clan Tojo, que por un trágico incidente es encerrado a prisión siendo inocente con cargos de asesinar a su jefe. 10 años más tarde cuando es liberado resulta ser que la caja fuerte del Clan Tojo ha sido usurpada: 10 billones de yenes. La clave del asunto: una misteriosa niña llamada Haruka.
El sistema de juego es básicamente lucha callejera y ostias como panes a la vieja escuela de los beat'm'up: ortodoxo y con combos cortos. Eso, con un sinfín de objetos con diferentes usos que podremos comprar en tiendas de Kamurocho (todas reales en Japón, a mí ya se me enganchó el tema que ponen en las tiendas Don Quijote) y diversas actividades: casinos, salas de apuestas, tragaperras, tiendas arcade Sega, pubs, clubs de alterne, salas de espectáculos y misiones opcionales que nos pueden encargar esos pobres ciudadanos que pululan por ahí.
En fin, se debe probar el juego para hacerse una idea, aunque admito que no es de los que gustan a todos, y más en la era actual de los videojuegos, la gracia radica en su todo de opciones, no por ser de un género concreto. No está tampoco a la altura gráficamente, y jugablemente no es una maravilla, más bien es ortodoxo aunque engancha. Es más, Yakuza 2 llegó a PS2 cuando la next-gen, por una Sega recelosa de las pocas ventas del primero, y aún estamos esperando la tercera entrega (olvidándonos perfectamente de su spin-off Kenzan) para la pesetrés. Quizá la comparación injustificada con Grand Theft Auto y etiquetándolo de sandbox sea, por no decir que es, una de las razones.




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